RECIPROCIDAD; UN BIEN ESCASO EN ESTOS DÍAS.

Raquel Salas De Díaz

Hace unos días escuchaba un podcast que inesperadamente empezó a reproducirse en mi Spotify mientras daba un tranquilo paseo matutino en mi vecindario, el Podcast trataba sobre la amistad; me quede absorta y meditabunda al escuchar: “Quitémonos la idea de que tenemos que dar todo sin recibir nada a cambio, la falta de reciprocidad no es sana; lo sano es lo reciproco” (Énfasis añadido)

Al escuchar esto empecé a evaluar mis relaciones actuales; me choqué de frente con la verdad de que una vez más estaba abrazando vínculos de todo tipo carentes de reciprocidad. Una parte de mí siempre había romantizado y expresado el discurso de que esta bien darlo todo sin esperar nada a cambio; aunque creo que es más sano vivir sin expectativas; también creo que es necesario que de cuando en cuando nos detengamos y nos preguntemos si vamos en la dirección correcta, y si nos funciona darnos sin medida sin recibir nada, con esto no me refiero solo a retribuciones materiales o tangibles; de hecho, le doy más énfasis a las retribuciones espirituales, emocionales y de crecimiento personal.

¿Qué te aporta ese lugar en el que estas dando sin medidas ni retribuciones?

¿Das allí desde una compasión genuina arrastrada/o por la pena o manipulación?

¿Tienes la total certeza de que ese proyecto o esa persona es el lugar correcto en el que debes seguir invirtiendo tu energía, recursos, tiempo y creatividad?

Esas preguntas que ahora dejo sueltas por aquí fueron las mismas que me hice en aquel momento; las respuestas honestas tardaron días en llegar, pero llegaron y ¡Oh sorpresa! Muchos de los lugares en los que estaba sembrando estaban carentes de frutos y desde una proyección de futuro aterrante comprendí que esa realidad podía ponerse peor aún; comprendí que ya había recibido todo lo necesario para seguir mi camino, y que había sembrado en más allá de lo que debía; comprendí que si me mantenía en esa ruta era muy probable que volviese a reprobar el examen.

Por un momento me sentí egoísta por las decisiones que vendrían a continuación, pero luego recordé otras frases del podcast, “Cuando das el 100% y el otro el 35% no pasa nada si sabes que ese 35% es su 100%”

No era mi caso, estaba dando el 100% en un espacio en el que siempre podían más las excusas para justificar que no se intentaba dar ni un 10%.

Elegir entornos seguros, donde el dar y recibir sea un ejercicio mutuo no es egoísmo, es parte de reafirmar nuestra valía y de amarnos, creo en el servicio, creo en ser ese bastón oportuno para acompañar a otros a dar esos pequeños pasos que le encausan en su camino; pero con los años he comprendido que, si nos quedamos de bastón más tiempo del debido, en lugar de ayudar terminamos castrando y normalizando en el otro que siempre se podrá apoyar sobre ti.

Cierro siendo reiterativa: “La falta de reciprocidad no es sana, lo sano es lo reciproco”

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